Producción de lana

Los criaderos de alpaca están ubicados en el gélido altiplano, a más de 3800 metros sobre el nivel del mar. Estas condiciones estimulan el crecimiento del pelo de la alpaca, garantizando su calidad, ya que cuanto más baja es la temperatura, la lana se hace más espesa, más caliente (adquiere propiedades caloríficas), más suave y ligera. La suavidad de la lana de alpaca es comparable al cachemir, es hipoalergénica, no pica y ofrece una amplia gama de colores naturales (negro, blanco, crema, gris, beige, marrón claro, marrón oscuro, castaño, etc.), lo que evita el uso de tinturas químicas. La fibra de alpaca se declina en 24 tonos reconocidos por la industria textil. La alpaca es el único animal con una variedad tan extensa de colores en su lana.

Cada año, las alpacas son esquiladas. Cada una de ellas proporciona de 12 a 25 cm de lana, es decir, entre 2,2 y 4,5 km de fibra que se transforma en prendas de lujo, repartidas alrededor del mundo.

La denominación de Baby Alpaca es una referencia que se utiliza para la clasificación de la fibra en función al grosor; su nombre proviene de la primera esquila que se le hace al animal. Posteriormente cuando el pelo vuelve a crecer, este es de mayor grosor y pierde esta categoría de Baby.

Cuanto más alto es el hábitat de la alpaca, más fina es la fibra que produce.

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