Capítulo 5: Vacas lecheras en producción

Tabla de Contenido

Alimentación de vacas en producción

Los pastos constituyen una fuente abundante y barata de alimentación para el ganado, especialmente cuando se suministra suficiente forraje de buena calidad. Las explotaciones ganaderas deben dar importancia a la producción de forrajes por varias razones:

Los costos de producción de granos, cereales y tortas de oleaginosas son demasiado altos para que se puedan utilizar como elementos dominantes en las raciones para el ganado. Existe una fuerte competencia por parte de las poblaciones humana, avícola y porcina por los mismos elementos. En nuestro país, existen grandes extensiones en pastos que, con buenas prácticas de manejo, permitirán multiplicar la actual producción ganadera.

Los bovinos están conformados para consumir grandes cantidades de forraje y son altamente eficientes para transformar estos alimentos en carne y leche.

Nutrición y manejo de vacas lecheras

Un forraje de buena calidad puede suministrar nutrientes para el mantenimiento del animal y para producir 10 litros de leche al día, aproximadamente. La energía constituye el mayor factor limitante de la producción y para obtener niveles mayores es preciso atender los requerimientos de nutrientes de acuerdo con el potencial de las vacas.

Con el siguiente ejemplo ilustramos lo que se puede obtener de una vaca alimentada solo con heno de alfalfa a voluntad, el cual, por su composición química, está considerado como uno de los mejores forrajes: La vaca consumiría energía suficiente para producir 12 botellas (de un litro) de leche, proteína para 48 botellas, calcio suficiente para 108 botellas y fósforo para 2 botellas. Lo que significa que existe un desbalance nutricional y, como es lógico, el animal no podrá  producir más leche de la que la energía de la ración le permita; por otra parte, se está desperdiciando proteína que podría ser utilizada en forma más eficiente.

La mayoría de los forrajes son bajos en proteína, excepto las leguminosas y los pastos raí grases que son bajos en energía y altos en fibra, especialmente cuando están  maduros y en plena floración. Por esta razón, los forrajes deben suministrarse antes de la floración cuando son más suculentos y contienen más proteína y menos fibra, es decir, cuando son más fáciles de digerir.

Las leguminosas son más nutritivas, contienen más proteínas, calcio, pro vitamina A y menos fibra que las gramíneas; además, mejoran el suelo porque le incorporan nitrógeno. Las vacas lecheras necesitan alimento para crecer, producir leche, mantener sus funciones digestivas, circulatoria, respiratoria, actividad muscular, temperatura corporal y para el desarrollo del feto.

Los elementos nutritivos contenidos en los alimentos se clasifican en proteínas, carbohidratos, grasas, vitaminas y minerales.

Proteínas

Las usa el animal para su crecimiento, formación de tejidos, órganos, músculos, para mantenimiento y reparación de tejidos desgastados, para la producción de leche y para el desarrollo del feto.

Cuando el consumo de proteína es insuficiente o cuando la relación proteína-energía es excesiva, se presenta una disminución de la eficiencia alimenticia y, por tanto, disminuyen el crecimiento y la producción.

Si el contenido de proteína es excesivo, el animal puede utilizar el excedente para producir energía, pero el costo es muy elevado. La deficiencia de proteína ocasiona retardo del crecimiento y disminución de la producción láctea.

Tanto las proteínas de origen vegetal como las procedentes de los animales son bien aprovechadas por los rumiantes. Estos animales son capaces de sintetizar proteínas a partir de fuentes simples de nitrógeno, gracias a los microorganismos de rumen que fabrican proteína bacterial aprovechable por el animal con solo dos o tres ingredientes.

La cantidad de proteína suministrada en el concentrado depende de las proteínas concentradas en el forraje consumido.

Energía

El animal utiliza los carbohidratos y las grasas de los alimentos para producir la energía necesaria en el mantenimiento de sus funciones corporales, como temperatura, actividad muscular y secreción de leche.

La energía se calcula en base a los porcentajes de elementos  nutritivos digestibles (calorías por kg) contenidos en los forrajes y en los concentrados.

La ración debe contener como mínimo 4 % de grasa para mantener un alto nivel de producción. Las grasas no influyen  mucho en el porcentaje de grasa de la leche, pero sí en la textura de la mantequilla.

Alimentación con ensilaje.

Minerales

El ganado lechero requiere calcio, fósforo, magnesio, potasio, cloro, sodio, azufre, yodo, hierro, cobre, cobalto, magnesio, zinc y selenio. Todos estos elementos son importantes para la constitución del esqueleto, para formar tejidos y para mantener la actividad fisiológica, hormonal, metabólica, productiva y reproductiva.

La mayoría de los forrajes tienen altos contenidos de calcio, especialmente las leguminosas, pero los concentrados son pobres en tal elemento. Raciones deficientes en calcio producen disminución en la producción por raquitismo en animales jóvenes, osteomalacia en adultos y “fiebre de leche”. Casi todos los granos, especialmente los que abundan en proteína, son ricos en fósforo. Los animales con deficiencias en fósforo presentan apetito depravado o “pica”, problemas de producción, retardo en el crecimiento y baja fertilidad.

El calcio y el fósforo se pueden proporcionar bien en forma de harina de hueso, fosfato bicálsico o sales mineralizadas que contengan estos elementos. Las vacas necesitan aproximadamente 18 gramos de sal por cada 10 litros de leche producida y 25 gramos para sus requerimientos corporales. La sal puede suministrarse con la harina de hueso (1 parte de sal y 2 de harina de huesos); también puede mezclarse con el fosfato bicálsico en la misma proporción o con el concentrado (1 % de sal en el concentrado).

Es preferible usar sal suelta, pues es más fácil mezclarla con otros suplementos (calcio, fósforo y otros minerales); además, los animales la consumen mejor.

En algunas regiones, existen deficiencias de yodo, lo cual provoca baja producción, problemas reproductivos y terneros débiles con bocio o coto. Se debe usar sal yodada con 0,015 % de yodo o 0,01 % de yoduro de potasio para retardar la perdida del yodo incorporado en la sal.

SE DEBE DOTAR SAL MINERAL Y SAL COMÚN JUNTO CON EL ALIMENTO BALANCEADO.

LOS INSUMOS VARÍAN DE ACUERDO AL LUGAR DE LA EXPLOTACIÓN PARA APROVECHAR EL MEDIO AMBIENTE.

Vitaminas

Gracias a la flora microbial del rumen, los bovinos son capaces de sintetizar todas las vitaminas del complejo B y, por ello, no es necesario adicionarlas a la ración; además, bajo condiciones naturales, los forrajes y concentrados proporcionan vitaminas en cantidades adecuadas.

Solo las vitaminas A y D requieren especial atención. Los forrajes verdes y el heno contienen suficiente caroteno o provitamina A, salvo cuando son de mala calidad, caso en el cual pueden presentarse deficiencias de dicha vitamina. Esto se manifiesta a través de una mayor susceptibilidad a las infecciones, cegueras, disturbios reproductivos, abortos, retenciones de placenta, debilidad en el nacimiento o baja producción de leche.

Todos los forrajes suministran buenas cantidades de provitamina D, la cual se transforma en vitamina D cuando los animales reciben suficiente radiación solar. Esta vitamina es esencial para la fijación del calcio y del fósforo en los huesos, para el mantenimiento de la reproducción y para una adecuada lactancia. Su deficiencia se manifiesta por raquitismo, debilidad general e irritabilidad.

Aunque no son muy frecuentes las deficiencias de elementos como el cobre, hierro, magnesio, cobalto, zinc y potasio es aconsejable suplementar trazas de ellos. Se agregan a la sal en la siguiente forma:

Sal          100 kg

Harina de hueso 50 kg

Premezcla Mineral  5 kg

La capacidad del estomago de los rumiantes no es suficiente para alojar todo el forraje que una vaca de alta producción requiere para poder producir toda la leche que podría. La mayor parte de las vacas en pastoreo, según su individualidad y las condiciones del pasto, pueden consumir entre 40 y 60 kg de pasto, el cual suministra los elementos nutritivos necesarios para su mantenimiento y para producir aproximadamente 9 litros de leche por día o más, de acuerdo a la raza y a las condiciones.

Los animales de mayor producción necesitan más energía y proteína en forma de concentrados para mantener la producción de leche.

Los granos de gramíneas, cereales, leguminosas y subproductos de industrias aceiteras, molineras o cerveceras se aprovechan como alimento para los animales.

Cuadros de alimentación a diferentes edades

La alimentación correcta del ganado lechero es un asunto delicado y un poco complicado debido a que no se puede dar una receta general, porque la disponibilidad de recursos varía de acuerdo con la región. Es por esto que se dan las siguientes tablas para que cada productor pueda optimizar sus fórmulas aprovechando los recursos a su disposición.

Granja lechera modelo

Uno de los mayores problemas en lechería es que las vacas deben estar lo más relajadas posibles, especialmente a la hora del ordeño para optimizar la producción. El sistema de estabulación libre con cubículos para el descanso de los animales y ordeñando mecánicamente a los animales en una sala especial, es la mejor técnica.

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